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martes 21 noviembre 2017
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Según Fedenaga, aumentó 6 veces el delito de abigeato en un año

El 3 de marzo, a las 9:00 pm, un grupo de hombres ingresó al hato Terepaima, ubicado en la población de Elorza, estado Apure, y hurtaron 153 búfalas. Los delincuentes cortaron la cerca de alambre de púas que rodeaba el sitio donde se encontraban las reses, pertenecientes al ganadero Henry Silva. Luego de violentar la pared de alambre en ensortijado sacaron el ganado y lo arrearon durante la madrugada hasta llegar al Departamento del Arauca, en territorio colombiano.

Aumentó 6 veces el delito de abigeato en un año.

Aumentó 6 veces el delito de abigeato en un año.

Los trabajadores de la hacienda se dieron cuenta del robo al día siguiente, cuando contaron el ganado, cuya novedad le reportaron a Silva, quien con su camioneta cruzó la frontera para avistar las reses que habían sustraído de su propiedad.

Ese día denunció el caso en un comando de la GNB y en la Fiscalía. Funcionarios del Ejército recorrieron la zona transitada por los hombres que se llevaron las búfalas y no las encontraron. El delito también fue denunciado al Instituto Colombiano de Agricultura y a la Policía Nacional de Colombia para que abrieran una investigación.

La búsqueda no cesó. “Hice un sobrevuelo en un avión pequeño para hallar las reses y después de varios días de recorrido ubicó solo 29 reses en un potrero de la finca Los Placeres de la Vereda Las Monas, en el Departamento de Arauca.

El hacendado que las tenía le informó que un ganadero, identificado como Manuel Parales, le había alquilado el área para dejar el ganado por un mes. La Fiscalía colombiana abrió una investigación sobre este caso. Parales fue citado a rendir declaraciones y se esperan resultados. “Falta recuperar 124 animales, cuyo paradero se desconoce”, destaca Silva.

Según cálculos de los ganaderos de la zona fronteriza del Arauca, en lo que va de 2017 bajo esta modalidad han sido robadas o hurtadas 5.000 reses. Uno de los ganaderos de la región fue asesinado por resistirse a entregar su ganado. Se trata de César Palacios, quien era propietario del fundo Mata Azul, situado en el sector Santa Rosa de Capanaparo en Elorza.

El martes 7 de febrero, Palacios salió a pastorear y desapareció. Sus parientes reportaron el caso al Cicpc y cinco días después ubicaron su cadáver en un matorral del fundo. Lo degollaron y su cuerpo fue atado a un árbol. “Uno de sus hijos que recorrió varias hectáreas lo halló. Los homicidas se llevaron 20 vacas de su propiedad para sacrificarlas y vender los cortes en Colombia”, relató un allegado de la víctima.

Las mafias de contrabando de ganado en la zona se han fortalecido. Un grupo de ganaderos colombianos se ha organizado para contratar a trabajadores del campo venezolano, con la intención de que hurten o roben las reses, y las lleven a territorio colombiano.

Ellos conocen los caminos para desviar los animales. En el caso de los búfalos, detalló el productor agropecuario, son revendidos. Cada animal es ofrecido a 600.000 pesos, equivalentes a 800.000 bolívares; las vacas son sacrificadas y los cortes de carne son ofrecidos a 12.000 pesos el kilo que representan 16.000 bolívares. Su comercialización constituye un negocio lucrativo para estos grupos que operan entre Venezuela y el país neogranadino.

En Colombia no hay leyes que penalicen a las personas que incursionan en el contrabando de ganado. “Solo decomisan las reses que son hurtadas. Esta impunidad permite que las mafias dedicadas a este tipo de acciones cobren fuerza”, explica Silva.

Las cifras de Fedenaga

Números en alza. La cifra que maneja Carlos Eduardo Albornoz, presidente de Fedenaga, sobre el robo y hurto de reses en el país es alarmante, y se ha incrementado de forma sustancial entre 2015 y 2016. De acuerdo con cifras que maneja durante el año 2015, fue sustraído en el país, para contrabando, un promedio de 1.600 reses que al año sumaban 19.200 cabezas. En 2016, más de 100.000 reses fueron llevadas a Colombia por contrabando; es decir, el delito de abigeato aumentó 6 veces en un año.

Un panorama similar se registra en el estado Zulia. Los más afectados son los ganaderos del municipio Machiques. En una noche se pueden llevar hasta 350 cabezas de ganado. El modus operandi es el siguiente: someten a los propietarios de las fincas o a los encargados. Los amarran de pies y manos para evitar que los delaten, y transportan el ganado en camiones o a pie. Los conducen por una trocha y posteriormente negocian las reses.

A Marcos González, propietario de un hato en la población de San José de Perijá, el sábado 18 de febrero, en la tarde, cuatro hombres encapuchados y armados con armas largas lo sometieron y lo despojaron de 50 vacas. “Fueron transportadas en camiones hacia territorio colombiano. Son bandas que tienen nexos con grupos irregulares y también algunos miembros de la etnia Yukpa”, reseña González, quien hasta la fecha no ha recuperado su rebaño.

Mancillados por el robo

Una fuente militar indicó que en la zona fronteriza del estado Zulia operan cerca de 30 organizaciones delictivas dedicadas al tráfico de ganado, secuestro de productores agropecuarios y robo de maquinarias. De esa cantidad, solo han sido desmanteladas cinco. Una de las organizaciones delictivas más poderosas es la banda del Cagón, integrada por 20 hombres que operan en 10 zonas de Perijá. “Se llevan las maquinarias (equipos de ordeño y de labranza) y luego llaman a los propietarios para pedirles vacuna por su recuperación”, dijo Armando Chacín, presidente de Fegalago.

A Juan Gregorio Sierra, nueve hombres que entraron a su finca, lo despojaron de varios equipos agrícolas y de ordeño. Lo sometieron a él, a su esposa e hija, y se llevaron una suma millonaria en implementos para trabajar la tierra. “Lo desmantelaron y tuvo que pedir un préstamo para invertir en la compra de nuevas herramientas”.

Los secuestros también se dispararon en el estado Guárico. En las últimas semanas seis ganaderos fueron plagiados en Valle de la Pascua. Son atribuidos a la banda del Juvenal.

Fuente: El Nacional