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lunes 19 agosto 2019
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Vida de Perros y gatos: Tips para una convivencia armoniosa

Los especialistas aseguran que si bien la convivencia entre perros y gatos no es fácil -por pertenecer a especies diferentes- si se crían juntos desde cachorros pueden adaptarse a un ambiente distinto al natural, en el que diferentes animales pueden ser grandes compañeros.

Cuando integramos un nuevo miembro a la familia, existe la posibilidad de traerlo en circunstancias poco favorables para una convivencia armónica: podría tratarse por ejemplo, de la llegada un perro o gato adulto a una casa donde ya habita un gato o perro adulto, complicándose así el panorama. Si de algo sirve, entienda que para los canes es más fácil adaptarse a los cambios y más si son jóvenes o si su temperamento es tranquilo. No olvide que la raza es otro factor importante, aunque su instinto básico principal (cazar) puede canalizarse a través de juegos y actividades lúdicas.

En este tipo de encuentros “perro-gato” la calma juega un papel fundamental. Hay que darles tiempo a que se adapten, y esa es quizá la mejor herramienta para convivan en armonía. También hay que considerar que la posibilidad de observarlos como dos especies distintas y con características propias, nos otorga la oportunidad de aprender y entender mucho más de las relaciones “animales” y por qué no, de nosotros mismos.

Por último, su rol es fundamental en esta pauta: su integración como líder, la paciencia y el tiempo que dedica a jugar, correr y mimar a sus animales de compañía harán la diferencia en el día a día.

Con respecto a los mininos

Identifique el tipo de personalidad del suyo, ya que además de independiente, receloso y territorial, usted puede acercarse al patrón de conducta que podría presentar su gato y adelantarse a su reacción cuando esté frente al perro. En estos casos el felino puede:

– Ignorar totalmente al nuevo compañero de hogar.

– Atacar y mostrarse contrario a este cambio.

– Huir miedoso a esconderse ante la presencia de un extraño en su territorio.

Nice to meet you?

El momento más importante para la futura convivencia es la “presentación”, pero antes del cara a cara es ideal que ambos puedan olerse: prepárelos dándoles ropa de cama o accesorios con sus aromas para que empiecen a familiarizarse (frote una toalla sobre uno de los animales y colóquela bajo el comedero del otro, y viceversa).

Llegado el momento ambos animales deben estar serenos, relajados e incluso alimentados; la regla de oro es que se conozcan sin compartir habitación (pueden estar separados por una cerca para bebés e ir abriendo la puerta durante cortos periodos de tiempo); expertos sugieren colocar los piensos de agua y alimento de cada lado y poco a poco acercarlos, para que asocien lo placentero del comer con el aroma y la imagen del otro. Es importante dejar que ellos pongan sus límites y la relación que quieren tener, no erigirse en protector de ninguno, ni castigar actitudes que hagan que el animal relacione al otro con situaciones negativas.

Esté atento, usted mejor que nadie conoce a su perro y sabe detectar cuando empieza a mostrar un “interés excesivo” y está incómodo, dispuesto a “molestarse”. No permita que se muestre agresivo, porque una primera impresión puede marcar la futura relación entre perro y gato. Acérquelos con presentaciones lo suficientemente cortas que no den cabida a roces. El ambiente debe ser agradable para ambos.

Estas pautas son orientativas, es impredecible la reacción de un gato y un perro sin conocerles, ya que cada uno tiene una manera diferente de relacionarse; recuerde mantener un rol dominante y tome precauciones en función de la conducta de sus animales -como tener al gato en su transportin y al perro con correa- hasta que se adapten y muestren una actitud calmada, fruto del reconocimiento del otro y sin sobresaltos. Si la situación se complica busque ayuda especializada.

Recuerde, un animal querido, es una mascota feliz y en esta oportunidad gran parte del éxito depende de usted.

Mientras Tanto … no olvide

– Preparar el territorio para la convivencia, disponiendo espacios independientes para que cada uno pueda dormir y comer con tranquilidad. A los gatos no les gusta compartir, así que respete su sentido de la propiedad sobre los territorios y los objetos.

– Colocar el cajón de arena del gato, su cama y sus comederos fuera del alcance del perro y disponer de espacios en alto donde pueda descansar o esconderse en caso de algún conflicto. El minino siempre ha de tener “algún lugar donde escapar”.

– Aunque la convivencia sea buena, hay perros que tienen un instinto de presa tal que nunca deberían dejarse solos con el gato. Y, en todo caso, ambos han de tener áreas separadas donde puedan estar a solas.

Fuente: Venezuela Al Día