Oportunidades económicas se abren al Perú libre de fiebre aftosa

El otorgamiento al Perú de la certificación que lo declara país libre de fiebre aftosa y peste equina por la Organización Mundial de Sanidad Animal, le abre nuevas oportunidades económicas, destacó el viernes pasado Tito Díaz, Oficial Principal de Desarrollo Pecuario de la FAO para América Latina y el Caribe.

Sostuvo que el reconocimiento al mérito tiene gran importante porque a escala mundial todavía hay más de 100 países que no han logrado erradicar esta enfermedad.

“Esto da una idea de la dimensión del logro alcanzado por el Perú”, afirmó. El funcionario de la FAO resaltó que el logró del Perú es importante porque le abre nuevas puertas al comercio de productos pecuarios peruanos en el mercado internacional.

Además, erradica una de las enfermedades animales que más afecta la producción ganadera, y le permite a los pequeños productores de bovinos, cerdos y otras especies susceptibles a la enfermedad mejorar su productividad, sus ingresos y su aporte a la seguridad alimentaria y nutricional de la población.

“El mérito de Perú es mucho mayor si se considera que más del 80% de los productores de carne y leche son pequeños productores”, subrayó.

Detalló que la FAO contribuyó a este logro a través del proyecto de cooperación técnica para el control progresivo y la erradicación de la fiebre aftosa en los países andinos, mediante el cual el Perú recibió el apoyo técnico para la capacitación de los profesionales del servicio veterinario oficial en vigilancia epidemiológica y diagnóstico.

Reveló, además, que con el apoyo de la FAO se capacitaron más de 150 funcionarios de los niveles local, regional y nacional, alcanzando una cobertura del 40%.

De igual modo, se formó un grupo de 73 educadores sanitarios conformado por veterinarios, promotores y técnicos, de Tumbes, Piura y Cajamarca.

Los profesionales fueron capacitados en vigilancia epidemiológica con un enfoque basado en riesgo, atención de emergencias y métodos para mejorar el análisis de información y control de movilizaciones.

Se formalizaron cinco unidades de educación sanitaria en los Centros de Trámite Documentario (CTD) del Senasa ubicados en Ayabaca, San Ignacio, Sullana, Tumbes y Piura.

Desde el lanzamiento de la campaña de educación sanitaria y hasta 14 meses después se alcanzó una cobertura de 1,768 familias capacitadas en temas de fiebre aftosa y bioseguridad en granja.

Sobre el trabajo realizado por el Estado peruano, afirmó que desde la década de 1980 el Perú, a través del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), inició un proceso continuo de fortalecimiento de su programa nacional de fiebre aftosa.

Sostuvo que lo importante ahora es no bajar la guardia y mantener un sistema de vigilancia eficiente que evite la reintroducción de la enfermedad, fortalecer los sistemas de alerta temprana, la educación sanitaria y la prevención y atención de emergencias.

Oportunidades económicas

Respecto a las oportunidades económicas, Díaz refirió que si bien el hecho de estar libres de fiebre aftosa crea nuevas oportunidades para la comercialización de productos pecuarios, es necesario mejorar la productividad, la calidad y la inocuidad de los productos.

“El primer desafío es mejorar la productividad para el mercado interno, el Perú importa anualmente alrededor de 4,700 toneladas de carne bovina y 4,300 toneladas de carne de cerdo, las cuales podrían producirse en el país dedicando más recursos al mejoramiento de la productividad, apoyar la organización y la asistencia técnica a los pequeños productores”, aseveró.

Manifestó que los pequeños productores que constituyen más del 80% de todos los productores de ganado bovino y porcino en Perú son los más beneficiados con la erradicación de la enfermedad porque evitan pérdidas económicas por bajas en la producción de sus animales, por el costo del tratamiento y por la imposibilidad de comercializar sus productos cuando se presenta la enfermedad.

Al erradicarse la enfermedad el Estado puede dedicar más recursos al mejoramiento de la productividad de la producción pecuaria familiar y por lo tanto aumentar la disponibilidad y el consumo de proteína animal para combatir la desnutrición especialmente en zonas rurales, concluyó.

Fuente: foodnewslatam