Las mascotas que han protagonizado los Juegos Olímpicos

En las distintas ediciones de los Juegos Olímpicos, se ha caracterizado la presencia de las mascotas, que representan las raíces culturales de los países organizadores.

En esta oportunidad Vinicious y Tom protagonizan las mascotas de los Juegos Olímpicos de Río 2016, en el caso de la primera es una criatura de aspecto felino de color amarillo que representa la fauna de Brasil, mientras que, la segunda es un icono de los Juegos Paralímpicos, un ser antropomórfico con rasgos vegetales, el cual hace alusión a la flora característica del país amazónico.

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Estas mascotas han tenido su popularidad desde las olimpiadas de 1972 en la ciudad alemana de Munich, donde ha sido tradición para los países organizadores escoger a una. A continuación conoce todas las mascotas que representaron a los países organizadores desde los Juegos Olímpicos de 1972:

Waldi – Munich 1972. Él es un perro salchicha, esta raza de caninos es muy popular en Baviera. Fue la primera mascota en unos Juegos Olímpicos de Verano, a partir de este año estos iconos formaron parte fundamental de estas competencias. / Olimpic.org


Amik – Montreal 1976. El nombre de esta mascota significa Castor en Algonquin, lengua nativa de algunos indios de la región norte de Canadá. Este animal poseía un listón rojo con el logo de los Juegos Olímpicos de Montreal que representa la cinta de las medallas que se le entrega a los ganadores. / Olimpic.org


Misha – Moscú 1980. El nombre completo de este tierno oso es Mikhail Potapich Toptygin. Este mamífero lleva consigo un cinturón con los cinco colores de las olimpiadas, abrochado con los anillos olímpicos en dorado. / Olimpic.org


Sam – Los Ángeles 1984. Esta mascota es un águila calva, símbolo de la cultura americana por excelencia. Llevaba consigo un sombrero alto y un lazo en su cuello con colores alusivos a la bandera estadounidense. / Olimpic.org


Hodori – Seúl 1988. La “Ho” del nombre de esta mascota significa “Tigre” en lengua coreana, mientras que “Dori” es un diminutivo masculino común. Hodori llevaba consigo un sombrero tradicional de corea llamado sangmo y un cinturón con los colores olímpicos. Para la cultura de este país asiático, este felino es una imagen positiva, que se asocia a menudo con humor, valentía y nobleza. / Olimpic.org


Cobi – Barcelona 1992. Este es un perro pirenaica, caricaturizado al estilo cubista que le da una forma humanoide. El nombre de este extraño canino es un diminutivo para COOB’92, abreviatura del Comité Organizador Olímpico Barcelona’92. / Olimpic.org


Izzy – Atlanta 1996. Esta ha sido una de las más originales de los juegos olímpicos, es un robot con aspectos humanos que representa el adelanto tecnológico que se estaba produciendo en el país americano. / Olimpic.org


Syd, Ollie y Millie – Sydney 2000. Para estos juegos habían tres mascotas: un ornitorrinco, un kookaburra y un oso hormiguero espinoso, animales característicos de la fauna australiana. Sus colores representan el agua, aire y tierra respectivamente. / Olimpic.org


Phevos y Athena – Atenas 2004. Estas mascotas deben su extraña silueta a una muñeca típica de terracota que tiene forma de campana llamada la “Daidala”. Phevos deriva de “Phoebos”, otro nombre de Apolo, el dios de la luz y la música; mientras que “Athena” es la diosa de la sabiduría y protectora de la ciudad de Atenas. / Olimpic.org


Beibei, Jingjing, Huanhuan, Uingying y Ninio – Pekín 2008. Cada uno de ellos tienen colores distintos que representan los cinco elementos naturales. A excepción de Huanhuan, el espíritu olímpico de color rojo alusivo al elemento fuego, los demás son animales característicos del país asiático. Beibei es un pescado azul que representa el agua; Jingjing es un panda negro que representa el bosque; Yingying un antílope tibetano de color amarillo que simboliza la tierra; Nini la golondrina de color verde figura como el cielo. La vinculación de sus nombres forma la frase “Bienvenido a Beijing” (Bei Jing Huan Ying Nin)


Wenlock – Londres 2012. El creador de este ser comenta que su aspecto metálico se debe a que se formó con la última gota de acero del Estadio Olímpico de Londres. Su nombre se deriva de la ciudad de Much Wenlock en Shropshire. / Olimpic.org

Fuente: El Periodiquito