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jueves 21 septiembre 2017
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Laparoscopia veterinaria: Cirugía mínimamente invasiva

Durante años, la cirugía laparoscópica se ha beneficiado de muchos avances tecnológicos, logrando mejores resultados y evitando complicaciones quirúrgicas. El equipo y los instrumentos ahora disponibles permiten la práctica de procedimientos quirúrgicos sin grandes incisiones, que caracterizan a la cirugía convencional.

La cirugía laparoscópica constituye un área nueva de experiencia en la práctica clínica en donde los pacientes son los primeros beneficiados. Aquí se describen los procedimientos más comunes tales como biopsias de órganos u ovariectomía, así como otras cirugías más complejas como la adrenalectomía y la pericardiectomía.

La edad moderna de la cirugía de mínima invasión (CMI) en medicina humana tuvo su auge hacia finales de la década de 1980. Por el contrario, en medicina veterinaria, este cambio de la mínima invasión es un paradigma que se esta desarrollando en nuestros días. Existe evidencia en pacientes veterinarios, que apoya el hecho de que la práctica de la CMI, tal como la laparoscopia, reduce la severidad y la incidencia de ciertas morbididades quirúrgicas en comparación con la cirugía abierta (Culp et al., 2009; Davidson et al., 2004; Devitt et al., 2005; Hancock et al., 2005). Sin embargo, en medicina veterinaria, el campo de la CMI todavía está en desarrollo y se necesitan más estudios clínicos basados en la evidencia medica (Mayhew, 2011 a).

En la CMI, la cirugía laparoscópica ha sido una de las áreas con un crecimiento más rápido. Durante los últimos cinco a diez años, ha despertado gran interés entre los veterinarios, debido a las ventajas reportadas para los pacientes, las cuales comprenden menor traumatismo quirúrgico, seguridad terapéutica real y una recuperación más rápida. Laparoscopia y toracoscopia proporcionan un acceso de mínima invasión hacia las cavidades abdominal y torácica, respectivamente, permitiendo completar procedimientos diagnósticos y terapéuticos (Lansdowne et al., 2012 a, b). El propósito de esta revisión es definir los enfoques de la cirugía laparoscópica y toracoscópica, como alternativas quirúrgicas reales en medicina veterinaria.

Principios básicos

La cirugía laparoscópica se está estableciendo bien en medicina veterinaria, pero implica un mayor desafío para el cirujano, como lo son: la visión monocular ampliada (con la consecuencia en la pérdida de la percepción en la profundidad del campo visual), pérdida de la sensación táctil, ampliación de los tremores del operador, reducción de los grados de libertad o movimiento y la adopción de posiciones anómalas durante periodos de tiempo relativamente largos de cirugía. En la cirugía laparoscópica, la aplicación de criterios ergonómicos en el campo quirúrgico podría tener grandes beneficios, tanto para el cirujano como para el paciente. Con respecto a la posición de los cirujanos, deberían de colocarse, de manera ideal, enfrente del monitor principal (Figura 1) (Usón Gargallo et al., 2010).

La cirugía laparoscopia y sus destrezas implícitas requieren de una curva de aprendizaje, que deberá superarse de manera gradual con métodos no invasivos, como los simuladores, salvaguardando así al paciente de morbilidades. Además, para practicar la laparoscopia es necesario adquirir nuevas destrezas técnicas, ya que fuerza al cirujano a adaptarse a una visión bidimensional y a sensación táctil reducida. Estas habilidades pueden adquirirse al mejorar la coordinación mano-ojo y mano-mano, por medio de entrenamiento en simuladores (Fransson et al., 2010, 2012). Los simuladores laparoscópicos permiten al cirujano adquirir suficiente destreza como para manejar nuevos instrumentos quirúrgicos, antes de aplicarlos en programas experimentales o en situaciones quirúrgicas reales (Figura 2) (Dunkin et al., 2007; Schout et al., 2010).


1. Posición del equipo quirúrgico y colocación de los trocares.

2. Vista del simulador de entrenamiento laparoscópico (SIMULVET®). La cubierta superior es transparente y permite introducir instrumentos y cámara.