La resistencia de la insulina en laminitis equina

El especialista Donald Walsh explicó en la 6th International Equine Conference on Laminitis and Diseases of the Foot los cambios en el crecimiento del casco que sugieren que se está empezando a desarrollar hiperinsulinemia y laminitis.

La web thehorse.com publicaba recientemente una reseña de lo más relevante que el especialista Donald Walsh, de Animal Health Foundation (Pacific, Missouri, Estados Unidos), explicó en su conferencia sobre resistencia a la insulina y laminitis en équidos, que expuso en la 6th International Equine Conference on Laminitis and Diseases of the Foot.

Walsh describió en su ponencia los cambios, fácilmente detectables, que se producen en el crecimiento del casco y que pueden ser los síntomas de que se está desarrollando resistencia a la insulina y laminitis. La hiperinsulinemia, resultado de la resistencia a la insulina, es uno de los primeros signos que sugieren una laminitis incipiente y si se detecta a tiempo permite a veterinarios y propietarios evitar que el porceso del casco se instaure y vaya a peor.

Los cambios que empiezan a producirse en el caso cuando hay hiperinsulinemia se establecen y progresan lentamente. Parece que la división anormal de las células basales de la epidermis y la estimulación de los receptores del factor de crecimiento similar a insulina (IGF) de las células laminares tienen como consecuencia que la laminae se ensanche y alargue. Si no se corrige la hiperinsulinemia y se consigue normalizar los niveles de insulina en sangre, mediante la dieta, ejercicio o las medicación apropiada, el casco sigue creciendo de forma patológica y se establece la laminitis.

En los primeros momentos, cuando el proceso es leve aún, se pueden observar anillos de crecimiento del casco anormales, separación entre el casco y la línea blanca, aumento del grosor de la línea blanca. También se pueden observar pequeñas áreas hemorrágicas como consecuencia de los daños que se empiezan a producir en los vasos sanguíenos de la laminae.

Todo el proceso es reversible generalmente, si se consigue detectar de forma precoz, según Walsh. La recomendación del especialista es que cuando se observen los primeros síntomas se compruebe el nivel de insulina en sangre del animal y, si efectivamente es alto, se le administre una dieta baja en carbohidratos y se implante un programa de ejercicio (10 minutos diarios es suficiente) y un tratamiento veterinario adecuado.

Fuente: ediporcguia