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miércoles 20 septiembre 2017
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Dieta antigases para vacas permite combatir calentamiento global

Las vacas también contaminan: las flatulencias y eructos de los rumiantes producen entre el 25% y el 30% de los gases de efecto invernadero que se liberan a la atmósfera. Pero su impacto sobre el cambio climático podría reducirse a partir de ahora. El veterinario e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) David Yáñez-Ruiz acaba de publicar un estudio sobre una dieta antigases que consigue disminuir un 30% las emisiones de metano en los rumiantes.

Las flatulencias y eructos de los rumiantes producen entre el 25% y el 30% de los gases de efecto invernadero.

Las flatulencias y eructos de los rumiantes producen entre el 25% y el 30% de los gases de efecto invernadero.

La clave está en una molécula de síntesis, llamada 3-nitrooxypropanol y que se incorpora en polvo al pienso. Las dosis son pequeñas: entre 40 y 60 miligramos por kilogramo de forraje. Además, el compuesto no causa ningún perjuicio al animal. Todo lo contrario, lo potencia. Gana peso y produce más leche al aprovechar la energía que antes malgastaba en forma de ventosidades. “El avance creemos que es significativo. Supone una reducción del 30% para combatir el cambio climático”, sostiene Yáñez-Ruiz, que puntualiza que no se contempla una eliminación de las emisiones, ya que ello podría modificar el ecosistema microbiótico de las vacas. “Su flora intestinal responde a una evolución de años e inhibir sus gases al completo supondría una modificación drástica de su composición biológica. La sustancia sólo afecta a las arqueas metanógenas”, explica.

Una peculiaridad del trabajo, publicado en la revista “Proceedings of the Natural Academy of Sciences”, es que describe “por primera vez” cómo funciona la molécula 3-nitrooxypropanol, que diseña una empresa suiza. “Lo que hace este compuesto es actuar sobre la principal enzima que cataliza la reacción de metano. Encaja en la zona activa que tiene con otro enzima y lo inhibe al oxidar la parte de níquel que contiene”, detalla David Yáñez-Ruiz, principal autor del estudio y responsable del área de nutrición de rumiantes de la Estación Experimental del Zaidín de Granada del CSIC.

Hasta ahora se había intentado disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la ganadería mediante la adición al pienso de otros compuestos, generalmente aceites vegetales. Sin embargo, ninguno de estos experimentos salieron adelante al producir “más problemas que beneficios” en las vacas. La multinacional que produce la nueva molécula ya está estudiando incorporarla al mercado, dada su alta efectividad. Antes que en las reses, el compuesto ya se probó en 2014 en las ovejas, obteniendo los mismos resultados. Yáñez-Ruiz lideró el año pasado otra investigación a nivel mundial, en la que se describió por primera vez la composición del microbioma del rumen en 32 especies y reveló el origen del metano que ahora intenta combatir.

Fuente: Ine.es