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Jueves 24 Agosto 2017
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Colombia ubica 87 trochas usadas para ingresar animales desde Venezuela

La Policía Fiscal y Aduanera tiene identificadas 87 trochas usadas para ingresar animales e hidrocarburos por La Guajira. Como ocurre con el combustible de contrabando, los semovientes son llevados hasta Montelara, en Venezuela, cerca de la frontera con La Guajira, de donde hacen tránsito a territorio nacional. Esta es una de las principales rutas por donde ingresan gasolina, ACPM y ganado de manera ilegal al departamento del Cesar.

En ese punto, los contrabandistas se ramifican; mientras el hidrocarburo es subido en canecas a camiones y camionetas que toman rumbo por las trochas; el ganado después de un reposo, inicia la travesía, siendo arriado a pie y a lomo de caballos por otros caminos, algunos por donde no pueden pasar ni vehículos; pero a lo largo del trayecto, a diferencia del combustible, los animales son dejados en fincas, del lado colombiano, en la franja limítrofe, a la espera de pactar negocios con los comerciantes que falsifican  documentos y marcas para ingresarlas a Colombia por La Guajira.

Entre tanto, la gasolina y el ACPM procedente de Venezuela llegan a centros de acopio más allá, en Cuestecitas, La Guajira. En Montelara, camionetas 350 y Tritón, de modelos recientes, pueden cargar hasta 50.000 galones de combustible o más, dependiendo del número de vehículos, siguiendo las trochas, por donde entra el hidrocarburo de contrabando. Ya en Cuestecitas, hacen una parada, y luego se redistribuye hacia el Cesar.

Frente a los controles, los contrabandistas han recurrido al ingenio para seguir pasando combustible ilegal a este departamento y de ahí a otros entes territoriales. Buses de pasajeros con caletas, automóviles con tanques ampliados, camiones de carga que camuflan el hidrocarburo con productos no perecederos y hasta el uso de grúas, simulando quedar ‘varados’ en las vías, son algunas de las estrategias puestas en evidencia.

Lo ocurrido hace menos de 15 días en La Guajira, donde un bus de servicio interdepartamental chocó con una camioneta Ford 350, cargado con combustible ilegal, dejando cinco personas muertas y más de 40 heridas, es un campanazo de alerta; los automotores repletos de gasolina o ACPM de contrabando se convierten en ‘bombas rodantes’ que ante cualquier impacto podrían estallar.

Control en la frontera Colombia – Venezuela

El comandante de la X Brigada del Ejército, general Pablo Alfonso Bonilla, señaló que se han intensificado los controles en la frontera para ponerle freno a estos negocios. “Tenemos unidades del Grupo Rondón, y de los batallones Santa Bárbara y Matamoros, estamos en pasos no formales en los 403 kilómetros de la línea limítrofe, en nuestra jurisdicción, con Venezuela”.

En lo que va del año, dice el oficial, las tropas militares han incautado 537 reses de contrabando. La cifra representa un aumento del 43% frente a los resultados para el mismo periodo en 2016. “Hemos detectado rutas y fincas por donde pasa el ganado de contrabando, y en esto ya hay un trabajo de judicialización por parte del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía y la Seccional Judicial de la Policía”, afirmó.

En las fincas, precisa el general Bonilla, van acumulando los animales que llegan por la frontera, para después sacarlos y comercializarlos. El ganado además de ingresar por La Guajira, también tiene rutas por la serranía del Perijá y el Catatumbo.

La Policía Fiscal y Aduanera, Polfa, en el Cesar igualmente arrojó un balance de lo que ha hecho para contrarrestar el flagelo del contrabando de ganado y combustibles.

Este año, por cuenta de esta institución se han incautado 2.542 galones de gasolina y 44.193 galones de ACPM de contrabando en este departamento; los operativos dejan 43 personas capturadas por este delito y 23 allanamientos; mientras que en ganado, se han aprehendido 141 bovinos en pie, de procedencia venezolana y decomisado 1.400 kilos de carne, por no cumplir con la cadena de frío.

El coronel Richard Enciso, comandante de la Polfa en este departamento, señaló que a través de una estrategia institucional con el Ejército, el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, la Policía de Carabineros y Tránsito se mantiene un mayor cubrimiento de las zonas donde se tiene conocimiento, mediante labores de inteligencia, se desarrolla la actividad ilegal. “esto permitió redistribuir las tropas, cubriendo los caminos en el área fronteriza”.

Más de 46.000 galones de combustible de contrabando han incautado las autoridades en lo que va de 2017.
Insisten en el negocio

Las restricciones en la frontera con Venezuela y la ofensiva de las autoridades en Colombia, han mermado en grandes cantidades el ingreso de combustible de contrabando. A los más de 46.000 galones de gasolina y ACPM incautados por la Policía Fiscal y Aduanera en el Cesar, se suman los 170.000 que ha decomisado el Ejército en La Guajira.

No obstante, estos 216.000 galones de combustible incautados en los dos departamentos, podrían ser una pequeña parte, de lo que realmente logra entrar al territorio nacional, y una evidencia que el negocio continúa a pesar de los constantes golpes a estas estructuras ilegales.

La diferencia de precios del combustible y del ganado de Venezuela con Colombia, sigue siendo el gran “atractivo” para que los contrabandistas permanezcan en la actividad. En la frontera venezolana un galón de gasolina de contrabando puede costar unos $200 colombianos, pero ya en territorio colombiano, el costo al consumidor final oscila entre los $6.000 y $7.000, dejando ganancias a toda una cadena de personas que participan en esta, desde proveedores, transportadores, grandes comerciantes hasta conductores, ayudantes y pequeños expendedores o ‘pimpineros’ como se les conoce.

Con el ganado pasa igual, una res de procedencia venezolana puede ser ofrecida por los contrabandistas entre $200.000 y $300.000; mientras que en territorio colombiano puede venderse en 800.000 o un millón de pesos; un novillo de 420 kilos en Venezuela se consigue en $400.000; mientas que en Colombia cuesta un millón 720.000 pesos; y un ternero que normalmente cuesta $400.000, en las redes del contrabando se consigue a $80.000.

La actividad ilegal en las dos modalidades genera grandes pérdidas millonarias a la economía formal; en el caso del combustible deprimen el recaudo de impuestos en los entes territoriales, causan afectación a los negocios legales y desempleo; al igual que el ganado, pero con el agravante en este último, del riesgo sanitario por los brotes de fiebre aftosa que ya se han detectado en el país.

“Momentos de emergencia”

Para el gerente del Fondo Ganadero del Cesar, Hernán Araujo, el contrabando de semovientes, tiene al sector viviendo “momentos de emergencia”, por el inminente peligro de contagio de aftosa que ya se ha presentado en otros departamentos. La preocupación es más grande, teniendo en cuenta que este territorio es fronterizo con Venezuela.

Señala que aunque se mantienen fuertes controles, la franja limítrofe es amplia, y que no solo los animales estarían entrando por La Guajira, sino por la serranía del Perijá, en corredores que van desde Machiques a Codazzi; y por la región del Catatumbo, cerca del sur del Cesar.

“Existe una alarma generalizada, al punto que los precios de nuestro ganado han caído, mientras que se han cerrado varios mercados, como el de Perú, Chile, Ecuador y Panamá, que ya no quieren recibir el producto tras la amenaza de la aftosa”, precisó.

Según el gremio, “el contrabando de ganado desde Venezuela sigue siendo uno de los principales dolores de cabeza de los productores. Los ganaderos ubicados en las zonas fronterizas denuncian diariamente el ingreso de animales y carne proveniente del vecino país, situación que pone en riesgo el estatus sanitario y la salud de miles de colombianos que habitan en el cordón limítrofe”.

Denuncian que no solo están ingresando ganado vivo, operativos de la Policía Fiscal y Aduanera dan cuenta del decomiso de carne proveniente de Venezuela en camiones y hasta en baúles de los carros. Se trata de animales que son sacrificados, sin ningún control sanitario, en los mataderos cercanos a la frontera.

Fuente: El Heraldo