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Jueves 20 Julio 2017
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Aves de colores engalanan la ciudad de Caracas

Casi nunca andan solas, siempre cruzan la ciudad en bandadas, como nubes teñidas de amarillo, azul y no en pocas ocasiones de rojo y verde. Revolotean las ventanas de las casas al atardecer y a media mañana también se aproximan a los balcones en busca de alimentos. Son las guacamayas que engalanan a Caracas. Sus graznidos se oyen donde quiera: en Ciudad Universitaria con el ocaso y en Valle Arriba o El Cafetal al amanecer.

Guacamayas Caracas 1

Mary Carmen Vieira vive en un piso 12 en El Cafetal y se sabe privilegiada con la vista. La compra de semillas de girasol y frutas para alimentar las aves está incluida en su presupuesto familiar. Se trata de una rutina que ha adoptado desde hace un año y que le ha permitido descifrar la “personalidad” de estos animales, algunos de ellos dóciles otros más ariscos.

“Una de las condiciones que propicia la estancia de guacamayas en el en la ciudad es que muchas familias las alimentan”, agrega. La admiración por las guacamayas, sus exóticos colores y su belleza siempre dispuesta para una foto, han dado pie a una movida urbana, con la cual han surgido grupos como Guacamayas en Caracas, un espacio digital que agrupa a 3.027 usuarios, quienes comparten fotos, videos y contenidos en Facebook.

La coordinadora de Fauna del Parque del Este, Aura Quintero, señala que el hallar alimentos con facilidad fomenta la reproducción. Destaca que en el parque hay un grupo de más de 34 guacamayas que han hecho del sitio su hábitat fija.

Guacamayas Caracas 2

Aunque suelen anidar en chaguaramos secos en cualquier época, seis años de interacción con estos animales le indican a Antonio Fermín que entre diciembre y mayo, época en la cual se reducen las visitas a su ventana, suelen reproducirse estas aves.

La experta en fauna Aura Quintero indica que el lago 9 del parque, funge como un centro de descanso y de encuentro para las aves que descienden del Ávila y luego se marchan a La Carlota, al Jardín Botánico y otros espacios de la ciudad.

Quintero cuestiona el hábito de alimentar las aves, pues explica que ello altera el curso natural de vida. Agrega que cada semana recibe una o dos especies lesionadas tras chocar con cristales de edificios, pero es poco lo que puede hacer sin un espacio para la rehabilitación.

En julio la Guardería Ambiental del Ministerio de Ambiente hizo la retención de un pichón de guacamaya que era vendido en Catia; una práctica que viola la Ley de Protección de Fauna Silvestre, que prohíbe la tenencia y comercio.

En 2007 la Fundación Plumas y Colas en Libertad, que promueve la educación, instaló 12 nidos en El Cafetal para facilitar la reproducción de las guacamayas, una iniciativa que contó con el aval de la Sociedad de Ciencias Naturales de La Salle. La presidenta de la fundación, Grecia Marquis, destaca que el tráfico en las carreteras nacionales y la comercialización internacional constituyen un problema para Venezuela, siendo uno de los países con mayor biodiversidad. “No está bien amansarlas o darle de comer con las manos porque mucha gente se aprovecha de ello y las pone en cautiverio para venderlas”.

Fuente: El Universal