Atentos al impacto del flagelo porcino

La crisis en la industria porcina en los Estados Unidos, por la propagación de un virus gastrointestinal que afecta sólo a los cerdos, provocó que en la isla de Puerto Rico se prohibiera la importación de estos animales vivos y amenaza con un aumento en el costo de la carne en los supermercados.

Todavía no se sabe con exactitud cuál será el impacto económico que tendrá la propagación de la Diarrea Epidémica Porcina (PED, por sus siglas en inglés). El consenso, sin embargo, es que la escasez de cerdos en EE.UU. provocará un aumento en el costo de la carne y los productos porcinos importados de los Estados Unidos.

“Hasta ahora no hemos visto cambios en los precios pero no puedo afirmar que se quede así en las próximas semanas”, expresó Ferdysac Márquez, presidente de la Cámara de Mercadeo Industria y Distribución de Alimentos, (MIDA).

Puerto Rico actualmente consume alrededor de 200 millones de libras de carne de cerdo. El 80% de esta carne es importada, principalmente de los Estados Unidos, aunque también países de Centro América y Canadá exportan cerdo a la Isla.

Afectados los más pequeños

Los efectos del virus en el mercado se espera que como tarde se manifiesten en varios meses debido a que la enfermedad afecta principalmente a los cerditos con menos de 40 semanas de vida, explicó el veterinario Víctor Collazo.

Esto implica que las camadas de cerdos recientes son las que están siendo afectadas. Los cerdos por lo general no llegan al matadero hasta cinco meses después del destete. Es decir, no llegan al matadero hasta que tienen alrededor de año y medio, explicó la secretaria auxiliar de Integridad Agrocomercial del Departamento de Agricultura, Carmen Oliver Canabal.

Hasta ayer, no se habían reportado casos del virus PED en Puerto Rico, pese a la rápida propagación del virus en unas 200 granjas en los Estados Unidos. Una agrupación de informes estatales hecha por Prensa Asociada, constataba que a inicios de esta semana ya habían contagios en porquerizas de 15 estados. En algunos lugares la mortandad de cerdos alcanzaba el 100%.

Evitan contagio

Oliver Canabal explicó que precisamente esa expansión fue lo que llevó al Departamento de Agricultura a decretar una prohibición a la importación de cerdos vivos que se implantó el 4 de junio.

La importación de cerdos vivos en Puerto Rico es esporádica y responde principalmente a la necesidad de las granjas de mejorar la carga genética de los cerdos y a bajas en la cantidad de ejemplares en las fincas.

Según datos del Departamento de Agricultura el año pasado se importaron unos 1,300 cerdos vivos. Previo al cierre de los puertos a los cerdos vivos el 4 de junio, apenas se habían registrado importaciones de cerdos, precisó Oliver Canabal.

El cierre de los puertos a los cochinos disminuye significativamente la posibilidad de que se registren contagios en las porquerizas locales.

Esta medida cautelar la ejecutan los oficiales del Departamento de Agricultura local y federal destacados en los aeropuertos del País. La carga interestatal la maneja principalmente el estado. Agrucultura federal, por su parte, se encarga de monitorear el área comercial, según explicó el portavoz del oficial de asuntos públicos del Servicio de Aduana y Protección Fronteriza de los Estados Unidos.

“La expectativa es que no hayan contagios. En EE.UU, es más fácil que se propaguen las enfermedades entre los animales porque hay más contacto entre los animales en el comercio interestatal, pero aquí no”, dijo la secretaria auxiliar.

Según el veterinario Collazo, los cerdos contraen el virus principalmente cuando están expuestos a las heces fecales de los ejemplares contagiados. El aislamiento isleño ayuda a evitar el contacto con especies contaminadas. El cierre de los puertos a espécimenes vivos reduce aún más la probabilidad de que las camadas contraigan la enfermedad.

Collazo indicó que actualmente la única posibilidad de contagio es si alguien visita una granja contaminada y trae el virus a Puerto Rico atrapado en una bota sucia o alguna maquinaria, explicó. Hasta hace poco el virus estaba confinado a porquerizas en Europa y China. “La recomendación sería que las personas que visiten granjas de cerdos en EE.UU. se aseguren limpiar bien su equipo antes de regresar a la Isla”, dijo el veterinario.

El virus PED no afecta a los humanos. Inclusive el consumo de la carne que ha sido expuesta a este virus no representa peligro alguno para los seres humanos, según reportes oficiales del Departamento de Agricultura Federal (USDA, por sus siglas en inglés). El problema es que el virus tiene la capacidad de ser muy mortal para los cerdos de menos de 40 semanas y esto puede causar disloques serios en las porquerizas, reduciendo sus ejemplares disponibles para la venta. Los síntomas principales del virus son diarrea, vómitos y deshidratación.

Amanda Ramírez, agrónoma del Fondo para el Fomento de la Industria de la Carne de Cerdo, señaló que como medida de prevención, se ha comenzado a dar orientaciones sobre la enfermedad en las porquerizas del país. Además están fomentando prácticas de bioseguridad en las 50 porquerizas bajo el programa de modo que se evite el contacto de los animales con entes externos. Se estima que en Puerto Rico hay alrededor de 600 porquerizas, incluyendo las granjas improvisadas que no están bajo la supervisión del estado.

En el caso que se registrara un contagio, explicó la agrónoma, existen protocolos que procuran una cuarentena de los animales. No obstante, el veterinario explicó que en ocasiones, cuando se detecta un contagio así, las granjas prefieren disponer de los animales enfermos de modo que el resto de los animales en la finca no se vean afectados.

Impacto incierto

Aunque se presume que el efecto principal de la propagación del virus sea un aumento en los productos porcinos que produce EE.UU., no existe una idea clara del impacto. La Junta Nacional Porcina de los Estados Unidos hasta ayer no había estimado el daño que el virus causará a la industria.

En Puerto Rico la incertidumbre es similar. Oliver Canabal indicó que además de Estados Unidos, Canadá y varios países de Centro América exportan productos porcinos a Puerto Rico por lo que en lugar de alzas drásticas podría experimentarse un simple cambio en el patrón de importaciones.

Además, como las porquerizas locales no han sido contagiadas hasta el momento, se estima que la producción de carne de cerdo local podría abarcar una mayor porción del mercado, especialmente para la época de navidades. La veda a la importación de cerdos vivos no tiene fecha de expiración, explicó la funcionaria.

Respiro a la producción local

Actualmente, la producción local de carne de cerdo suple alrededor del 10% de la demanda de los puertorriqueños. Esto representa un movimiento económico de unos $17 millones, cantidad que podría aumentar por la crisis porcina estadounidense.

Esto es en un País donde alrededor del 12% de la carne que se consume es de cerdo ya sea como una chuleta, pernil o masas. El precio de la carne de cerdo en el matadero puede rondar entre los $1.15 y $1.25 la libra. En las góndolas el importe puede alcanzar los $3.5 la libra, dependiendo el corte, según datos del Departamento de Agricultura.

Según la agrónoma Ramírez, aún con el alza que se perfila a nivel internacional, el precio de la carne de cerdo local no debe variar mucho ya que el mayor costo de producción -alrededor del 60%- está relacionado con los alimentos que consumen los animales.

“Puede que el alza en los precios allá (en EE.UU.) nos ayude. Los precios locales están más atados al precio de la comida que al de la carne como tal… La situación tiene todos los elementos para beneficiar al agricultor local”, dijo Ramírez.

Según el presidente de MIDA, actualmente hay un excedente de carne de cerdo en las góndolas. Márquez, explicó que los precios de esta carne suelen bajar para el otoño porque al acabarse el verano las personas hacen menos las barbacoas, lo que disminuye la demanda en este mercado.

Oliver Canabal indicó que como se trata de una situación que no afecta la producción próxima de carne de cerdo, tienen tiempo suficiente para implantar medidas que aseguren los abastos de estos productos en la Isla a precios razonables en el mercado.

Fuente: El Nuevo Día