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Martes 25 Abril 2017
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La empresa china de clonación de animales dice estar preparada para clonar humanos

China tiene hambre de carne. Tanta que ya está en marcha la creación de la mayor fábrica de clonación del mundo en Taijin (a 160 km de Pekín). El proyecto, de unos 30 millones de euros y 14000 m2, quiere producir más 100.000 embriones de vaca de primera calidad, el 5% de la carne premium en China.

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Boyalife abrirá en el primer semestre de 2016 y planea cambiar la producción de carne de ternera al llevar al siguiente nivel las técnicas de clonación industrial. Pero, atentos porque no, no piensan quedarse en el ganado.

¿Carne clonada?

Aunque nos pueda parecer raro, una ‘excentricidad china’, lo cierto es que la carne clonada (o descendiente de clones) va ganando cuota de mercado en todo el mundo. No hay que olvidar que como señalan todos los estudios: un animal clonado no se distingue en nada de otro no clonado. En eso se basa la clonación. El mayor obstáculo para su expansión no está siendo ni la seguridad, ni la calidad; sino las reticencias del consumidor.

En Estados Unidos, donde está permitida desde 2008 la comercialización de estos productos, el mercado no ha crecido mucho. La mayor parte de los clones se usan en ganadería como vía para aumentar la diversidad biológica y la calidad de las cabañas ganaderas. Como decía Lluís Montoliu a Hipertextual, la clonación no deja de ser una técnica para “obtener más eficazmente y con mayor seguridad individuos muy similares a uno determinado”.

En Europa, por nuestra parte, la clonación de animales de granja está prohibida (y en septiembre, el Parlamento Europeo abogó por ampliar el veto también la cría de estos animales y a su importación). Curiosamente, no porque puedan producir problemas de salud. Para la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria no existen evidencias de que haya alguna diferencia entre carne y productos lácteos procedentes de clones o de su descendencia y los animales sanos, criados convencionalmente.

La carne clonada ya es el presente, lo interesante es pensar que cuál será el futuro.
La cuestión es ética: aún no se puede asegurar su salud y bienestar dado el alto número de animales que mueren durante el proceso de cría. No obstante, no está claro que la vía elegida por los legisladores europeos sea la más efectiva. Montoliu, uno de los mayores expertos en el tema de España, opina que “la vía más efectiva es la regulación y no la prohibicción”. Si no se desarrollan protocolos que aseguren la calidad de vida de los animales, el resultado puede ser peor y, sobre todo, más largo.

No obstante, lo más provocador no está en el uso de carne clonada, que es el presente. Sino en la ambiciones de esta empresa china y, por extensión, de todo el sector y el mundo de la clonación.

¿Clonar humanos?

Boyalife no sólo trabaja con vacas. Tienen programas de clonación de caballos de pura sangre, perros especializados en distintos tipos de cosas (lazarillos, polícia, etc..) o especies en peligro de extinción (e incluso ya extintas). También primates. Junto con la Academia China de Ciencias, están mejorando nuevas técnicas de clonación de primates con el fin de poder desarrollar mejores modelos animales para la investigación biomédica.

¿Y los humanos? “La tecnología ya está aquí”, dice Xu Xiaochun, presidente de Boyalife. “En la actualidad, la única manera de tener un hijo es juntando el 50% de la madre y el 50% del padre. Tal vez en el futuro usted tiene tres opciones en lugar de una”.

Xu reconoce que su empresa no se dedica actualmente a este tipo de actividades por la posible reacción adversa. Pero espera una cambio de los valores sociales. Al fin y al cabo”, dice Xu, “vamos por un camino que nadie ha viajado. Estamos construyendo algo que no ha existido en el pasado”. Estaremos atentos.

Fuente: Xataca