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Jueves 23 Marzo 2017
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Linfadenitis caseosa

La linfadenitis caseosa es una enfermedad crónica e infecciosa, muy contagiosa entre ovinos y caprinos, que ocasiona lesiones purulentas de los ganglios linfáticos. La enfermedad, causada por una bacteria, no se manifiesta inmediatamente. No afecta la producción de carne o leche, pero sí el aspecto general del animal.

Esta enfermedad es producida por el ataque de una bacteria (Corynebacterium pseudotoberculosis) a los ganglios, donde se forman abscesos y, con los linfocitos muertos, generan pus que es encapsulado en una especie de pera, de diferentes tamaños y formas que se localizan en cualquier parte del cuerpo. La bacteria se introduce en el organismo a través de una herida en la piel (producto del esquileo, pastos leñosos, astillas, cortes y otros), que roza el suelo o materia fecal infectada. Los microorganismos se localizan primeramente en los vasos linfáticos y luego en los ganglios linfáticos.
TRATAMIENTO
Es difícil el tratamiento con antibióticos porque la localización en los ganglios linfáticos es encapsulada y las paredes fibrosas imposibilitan que ingrese el antibiótico.

El tratamiento más recomendado es el quirúrgico cuando el absceso está maduro. En este momento, se debe sacar el pus y evitar que se disperse en el suelo. Se utiliza bisturí para hacer un corte y se quita el material purulento con algodón mojado con un desinfectante, como tintura de yodo. La desinfección se debe realizar por tres días hasta eliminar el fluido purulento que tiene la herida. No hay que dejar que los nódulos revienten solos y se esparza pus que infecte al hato. El animal debe ser apartado mientras es tratado para no contagiar a los demás. Todo el material utilizado (algodón, bisturí, guantes) debe ser quemado y enterrado.

UBICACIÓN DE LOS ABSCESOS
Los abscesos aparecen en regiones del cuerpo del animal donde hay ganglios linfáticos. Puede ser en la zona parotidea  (debajo de la oreja); en la región precapular (delante de la cápula) o en el flanco. Los microorganismos recorren y se localizan en cualquier parte. Igualmente, pueden localizarse en las mamas, pudiendo aparecer en la parte media o en la retromamaria. En el caso de localizarse en la ubre, se elimina la cabra del hato.

La bacteria también puede afectar órganos internos, como los pulmones y el hígado. En este punto, es más grave y difícil de detectar. En ocasiones, los animales van enflaqueciendo hasta morir como resultado de la enfermedad. Si se logra diagnosticarla, lo ideal es eliminar a los animales infectados por ser portadores de la linfadenitis.

CICLO DE LA BACTERIA
El microorganismo puede vivir mucho tiempo en el suelo, llegando a un periodo de 10 a 12 días, dependiendo de la temperatura y la humedad. Puede encontrarse en la materia fecal, la madera del establecimiento o en el suelo.

En cuanto al tiempo de aparición de nódulos, no hay un lapso que se pueda precisar. Es decir, no se puede indicar el lapso entre el ingreso del microorganismo y la aparición de los nódulos. La enfermedad se hace notoria de manera tardía. Esta dolencia aparece solo en cabras y en ovejas; es muy común en especies ovinas sin lana, como la Santa Inés. La literatura menciona que puede afectar al hombre y a otras especies, pero no se presentaron casos que demuestren esta hipótesis.

AGUJAS
Otra forma de transmisión es a través de heridas o inyecciones en las que no se desinfectó correctamente la aguja. En este sentido, es necesario tener cuidado y tomar todas las medidas higiénicas para su utilización. Es posible utilizar una aguja más de una vez, pero solo si la misma fue desinfectada con tintura de yodo.

TRATAMIENTO ALTERNATIVO
Se han creado vacunas para tratar la linfadenitis. No obstante, tienen nula efectividad, debido a que la bacteria produce una toxina que no es controlada. La solución sería crear una vacuna contra esa toxina, aunque es muy difícil que brinde anticuerpos.

Algunos tratamientos probados fueron  la inyección de antibióticos o de tintura de yodo en los nódulos, con el objetivo de matar a las bacterias y lograr la regresión de los abscesos. Sin embargo, los animales siguen siendo portadores, pudiendo aparecer nuevos nódulos en otras partes del cuerpo.

Fuente: abc